Aunque no causa accidentes, uno de nuestros ofidios más peligrosos: la víbora de coral
La Víbora de Coral, Micrurus frontalis altirostris (Cope, 1860), de hábitos primordialmente subterráneos, habita zonas arenosas, sierras pedregosas y praderas abiertas en campos altos, arenales y hormigueros. Se la puede llegar a encontrar en casi todo el país, pese a lo cuál su presencia es menos marcada en el este y sur. Ni siquiera ante la presencia de peligro es agresiva; ante el mismo se arrolla y expone su cola moviéndola, al tiempo que oculta su cabeza. Ante una distracción de su observador, suelen desaparecer. Esto sumado a que sus colmillos son muy cortos, resulta en que nunca se han registrado accidentes por esta especie en nuestro país, especie cuyo veneno es sin embargo, sumamente tóxico y peligroso, pues afecta el sistema nervioso y puede provocar insuficiencia respiratoria aguda por parálisis del diafragma. De hecho, los reportes foráneos de accidentes con esta especie, proceden directamente de hechos relacionados a su manipulación. Su dentición es proteroglifa. Presenta aspecto de culebra por sus escamas lisas y brillantes, con falta de distinción entre su cabeza y cuello que son cortos y romos y se encuentran cubiertas por escamas grandes. Mide entre 18 y 80 cm; el diámetro de su cuerpo cilíndrico es constante de extremo a extremo. Se identifica por su diseño, consistente en anillos completos alrededor del cuerpo, dispuestos en entre 10 y 19 tríadas, separadas por anillos anchos color rojo coral. Cada tríada se compone de 3 anillos negros, de los cuáles el central es algo más ancho y se encuentra separado de los otros dos por anillos amarillos. Las bandas rojas son algo más angostas que el conjunto de cada tríada. Su cabeza y ojos son pequeños. La cola es muy corta y de punta roma. Se alimenta principalmente de otros ofidios, culebras, lagartijas y de pequeños huevos. Las hembras ponen hasta 7 huevos en las cámaras hongueras de hormigas cortadoras, y las crías nacen principalmente durante febrero y marzo.
Estadisticas de los desastres año 2011.
Hace 2 semanas

1 comentarios:
El nombre científico de la coral es Micrurus altirostris.
En nuestro país no se han registrado accidentes con esta especie; el único accidente conocido se produjo en el siglo XIX, en Rio Grande do Sul. Los dientes pequeños no son la causa de la falta de accidentes, simplemente esta especie no es agresiva. Existen otras especies de coral en las Américas, que son muy agresivas y causan muchos accidentes. Siendo la ponzoña de estas especies casi exclusivamente neurotóxica, alcanza con pasar la barrera de la piel (p. ej. raspar o pinchar levemente) para que las toxinas ingresen al organismo y causen trastornos letales en pequeñísimas cantidades.
En nuestro país se cuenta con suero antimicrúrico que revierte en parte la acción de este tipo de ponzoña (MSP) sólo por si acaso.
Melitta Meneghel
Encargada del Bioterio de Animales Ponzoñosos - Serpentario
Zoología Vertebrados
Facultad de Ciencias
www.serpentatio.edu.uy
Publicar un comentario en la entrada